Metarealismo, una mirada del más allá

Por BENITO DE DIEGO GONZALEZ
Miembro de la Asociación Internacional y Española
de Críticos de Arte
Madrid, España 2012

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Comisariado de nuevo por “Arte y Artista”, vuelve el pintor a esta institución, para exponer una amplia muestra de su pintura en la Fundación para la Paz, Ronda de Segovia, 50, Madrid.

Orlando Arias Morales, nos trae la riqueza de los colores del Valle boliviano donde se sitúa su Potosí natal, (1954), y una larga y fructífera carrera con exposiciones, desde 1976, en las más importantes ciudades de Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Chile, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Francia y España.

La pintura de este artista expresa un meta-realismo, que supera la memoria de los sueños, para introducirse en los espacios que penetra la fantasía. Sus figuras son paradigmas esquemáticos de actitudes vitales, en las que recoge la esencia del gesto.

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Sus “Caretas” y sus “Danzantes” expresan los arquetipos de las expresiones de actitudes y emociones, pasando la figura a ser sin más el soporte de estos abstractos gestos y ademanes.

Su paleta tiene sus raíces, no solo en el Valle de donde es oriundo, sino también, como él dice, “en el influjo que los ancestros ejercen sobre el alma de cada uno”, ya que, en efecto, la riqueza de colores de su paleta y el empleo de los contrastes es muy propio de aquellos países andinos, en los que transcurrió su infancia y sus primeras impresiones vitales, de las que toda persona es feudataria.

Como sucede con el maestro guatemalteco Elmar Rojas, en la obra de Orlando Arias aparecen los colores que dan vida a un mundo cromático riquísimo, alimentado permanentemente por la realidad folklórica y popular de su país.

J.L. Montané ha definido a este pintor como un “metafísico” y lo es porque su visión de los actos reales abarca a lo que trasciende de la evidencia, para plasmarlo en su pintura con “una mirada del más allá”.

Ante su pintura nadie queda indiferente, pues, por demás, la estética formal de su pintura es atrayente.

Sus obras retienen al espectador expectante, indagando para descubrir la total intencionalidad de lo que observa y las claves que contiene.

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Tonos y matices

Por Isa Ramos
Septiembre 25 de 2011
Madrid , España

 

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Preciosas figuras. Mirar las obras, hace que se retroceda a la infancia. Da la sensación que son piezas de un gran puzle en donde, el artista ORLANDO ARIAS MORALES, va ensamblando un paisaje lleno de color. Es como si quisiera hacer un mundo mágico en donde el cubismo es el principal protagonista de los edificios y personajes.

El colorido y las formas dan efecto de pequeños trozos de madera, que el autor ha ido dando diversos matices y enlazándolos hasta formar varios edificios, que concluyen en una gran ciudad fantástica, en donde no existe la profundidad, y sí el acercamiento. Dando pie a una realidad tangible a la vista, pero intangible al tacto, porque no entra dentro de los edificios convencionales ni tradicionales. 

 

Fraguando espacios

Por Goyo
Crítico de arte
Madrid 2011

 

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Escribía en el 2007 que el boliviano ORLANDO ARIAS tenía un gran talento para armonizar y ensamblar, así como  para la recreación de espacios donde nunca se agota la mirada. Y es que la plasticidad y la esponjosidad de su obra subyugan la forma y el fondo de la materia hasta que ésta logra hilvanar un caudal de realidad de algodonosa ficción, que resurge entre tramas cromáticas que flotan y sintonizan con la luz tamizada de un remanso henchido. 

 

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Más no es sólo eso, son también sus autómatas urbanos construidos como la representación de una metrópolis que irradia fulgores, rayos, fosforecencias cuyos logotipos remarcan la condición de personajes arquetípicos de la visualidad contemporánea.

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Aunque el artista regrese a sus tierras americanas, ellas nunca lo abandonaron, formaron su identidad pictórica, ese hacer cargado de sensibilidad a la luz-color, al encuentro de hechuras genuinas que continúan allí a la espera, arraigadas, depositadas como cábalas. 

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Y es que su lenguaje posee una transparencia neta, sin dudas y vacilaciones, entendiendo que puede tomar cuanto le convenga -figuración, geometría, abstracción- porque las cuestiones estilísticas ya han sido afrontadas, superadas y resueltas con solvencia. Por lo tanto, esa intemporalidad perseguida conforma su trabajo sin dejar de persistir en su voluntad de agarrar el instante preciso en que se derrama y vacía. 

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Está haciendo todo lo posible por desprenderse de su obra reunida aquí, en Madrid, y si bien no es el momento idóneo por todas las vicisitudes que conocemos y padecemos, sí merece el esfuerzo de gran ayuda y también de oportunidad. Y la seguridad del no arrepentimiento.

La vida a través de la forma y el color

Por Antonio Gabriel Guzzo
Crítico de arte
Argentina – 2011

 

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Orlando Arias Morales, hijo de una naturaleza exigente, donde cada bocanada de oxigeno hay que ganársela a puro estoicismo, donde la tierra debe ser hurgada pacientemente para obtener el pan de cada día o las riquezas escondidas en sus entrañas…, donde el sol está más cerca y los colores más puros, mas exuberantes… Creció para vivir con su gente, para pintarla, para pintar su entereza de raza indómita, para pintar ese mestizaje que la hace única y capaz de afrontar todos los desafíos de una naturaleza prodiga pero, como ya dije, exigente.

Sus obras llevan el sello del trópico y de las alturas: el colorido intenso y de contrastes, contrastes armoniosos, delicados y a la vez contundentes para marcar espacios y esencias… Su pensamiento siempre inquieto, inquisidor y en busca de verdades, va plasmando sus convicciones y propuestas en un crecimiento espiritual de inigualable expresividad.

El cromatismo y las formas no tienen secretos para él, con ellos hace hablen sus abstracciones igual que nos hablan sus figuraciones, sus surrealismos y todos los “ismos” que le plazca utilizar para decir sus emociones e ideas…, tanto de lo físico como de lo metafísico….

Admirando los retratos, los rostros en general, tienen ese aspecto de serenidad y estoicismo sin marcas gestuales y unas bocas cerradas llenas del silencio de las alturas andinas… donde la mas de las veces solo sirven las palabras esenciales…

Todo esto está también en sus variadas obras donde podemos ir descubriendo ese cosmos que por obra y gracia de su talento se hace universal aun en el abstractismo más riguroso.

Indaguemos, admiremos y gocemos su obra.

 

Dulce espera donde el amor florece

Por Jorge Ernesto Ibañez Vergara
Poeta y crítico de arte
Madrid, España 2009

 

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Maternidad, una obra fresca llena de color, donde la ternura, la dulzura y el amor florece en un embarazo que se muestra, donde la idea es una oda en la mirada, un parto litúrgico en el pincel del pintor.

Domina la atmósfera un dorado que se deja enamorar por la luz, para que los rojos, verdes, amarillos y azules que se intercalan como si fuera un arco iris de ilusiones, retratando los sueños de una mujer que muestra su embarazo en actitud contemplativa, dulcificando una caricia que con su mano trasmite al hijo aún no nacido; para ello que mejor, que el color morado en su desnudez como catalizador del contenido, para reflejar la emoción, el sentimiento.

¿Qué colores? El oro navega en el azul morado, y los rojos con una luz con destellos de vida, que iluminan, colores en ebullición para representar sueños e ilusiones en forma ráfagas que se alargan sobre la cabeza de la madre, colores que se agitan para encontrarse en ese punto donde la belleza toma la jerarquía de arte.

La figura mantiene un identificable volumen caracterizador de la imagen, consiguiendo un vuelo en la figuración, que navega entre un realismo mágico y un neofigurativismo sin inclinaciones perfeccionistas, acompañado de un acentuado impulso expresionista en el cuerpo y en la expresión fisonómica, que bien podría llamársele expresionismo mágico.

Su inteligible manifestación figurativa se orienta hacia la exaltación de la expresión con original captación de la maternidad que trasunta mas allá de una sumisa imitación de la mimesis, sino, que recoge la manifestación de la emoción reflejadas en el embarazo, representando una imagen con personal enfoque.

Esta maternidad, es tremendamente bella, la exquisitez de sus colores y la expresividad del motivo es toda una poesía orquestada en los compases del pincel de este gran maestro boliviano, Orlando Arias Morales.

Enhorabuena maestro por regalarnos esta pequeña gran joya. 

 

La fuerza del sentimiento

Por Jorge Ernesto Ibañez Vergara
Poeta y crítico de arte
Madrid, España 2009

 

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Orlando Arias Morales, recrea una maternidad tomando como referencia a una mujer de origen africano con su hijo recién nacido en brazos.

Una mujer guiada por su instinto, con gesto adusto, serio, valiente ante la vida, iluminada tan sólo por el destello de la blanca luz de sus ojos que contrasta con el color de su piel, una tierna mirada felina ante la vida, llevando a cuestas su condición de madre con mil sueños desperdigados sobre su cabeza, aderezando sus ilusiones con amor infinito, colores que se despliegan como si fueran alas de mariposas de sueños.

El pintor partiendo de un dibujo sabiamente encausado para recoger la expresión, va bordando con fino hilo el sentimiento que toma forma poco a poco mientras los pigmentos van invadiendo la geografía del lienzo que pierde su virginal blancura cuando la imagen aparece ataviada de color como ente revelador de su lenguaje.

Arias Morales, despojándose de tonalidades encorsetadas por la realidad nos deja una recreación distinta, para que la realidad intrínseca al sentimiento tome vida, sea objetivada con la percepción interior más que con la mera superficialidad de la imagen.

Esta obra, mantiene una combinación armónica de líneas y colores que resaltan la idea, una alta expresión eurítmica en la plasmación del motivo, una bella representación que recoge el gesto maternal y a la vez las virtudes de la impronta del pintor en el proceso creador.

Bella obra que armoniza con colores suaves y cálidos una excelente recreación, una maternidad que no deja indiferente

Actor suicida en el teatro de su vida

Por Jorge Ernesto Ibañez Vergara
Poeta y crítico de arte
Madrid, España 2009

 

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El enfermo”, el acierto de Arias Morales para representar este tema poco abordado, no está en sus capacidades como pintor, sino que trasciende el pensamiento que hurga en la creación para encontrar la justa línea donde el arte preña a la idea.

 “Pareciera que el enfermo se consume en su lecho de muerte, o quizá, sólo está enfermo de pesar, muerto en el pensamiento lleno de tedio, actor suicida en el teatro de su vida”.

En esta obra, no sólo la representación de la forma es captada con acierto, sino que la imagen expresiva traduce la íntima psicología descubierta en el gesto, la emoción y el sentimiento que aflora en el ademán, la mirada o el semblante, reflejando el ánimo de la figura captada por el pincel del pintor

El dibujo desprovisto de complejidad, llena de primigenia creatividad, impregna de emoción el gesto que campea en el lienzo, en el que pervive representado al enfermo en una escrupulosa concepción expresionista, donde convive diseño y color en responsable actitud plástica.

El neo-figurativismo expresionista de la obra, desarrolla un tema de marcado raigambre social con voluntad de reclamo; “el enfermo” cobra relevancia plástica por la originalidad de su estilo y la dimensión comunicativa de fuerte impulso emocional, y es que la obra está articulada con una vigorosa animación dramática perceptible en la generosa gama de colores frescos para quitar dramatismo al tema, que va arropado por la expresividad de la idea.

Su desarrollo estético no se detiene en la superficial representación del tema, sino que trasciende en la búsqueda de la expresión que palpita vivamente en el lienzo

Arias Morales despoja el aire dramático y tenebroso al tema, imprimiéndole el sello personal de su estilo.

Viaje vertiginoso de contrastes

Por Jorge Ernesto Ibáñez Vergara
Poeta, Promotor y Crítico de Arte
Madrid, España 2008

 

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 Por su variedad y versatilidad, no es tarea fácil comentar la obra del maestro Orlando Arias, trabajador incansable, este boliviano universal que ha explorado todos los campos de la plástica, ha recorrido medio mundo llevando su obra y su mensaje, dejando su huella personal para beneplácito y deleite de los amantes del arte.

 Aunque inicia su quehacer pictórico siendo su forma de expresión el realismo, pronto incursionará en el expresionismo, para más tarde encaminarse por los senderos del abstracto, teniendo como referente su particular mundo del color.

 A diferencia de otros pintores, emplea una gama mucho más amplia de colores, no entiende la restricción cromática para sus telas, en ellas coexisten colores cálidos y frescos en un viaje vertiginoso de contrastes, que le imprimen carácter a la composición huyendo de cualquier tipo de anquilosamiento. 

La síntesis lograda en sus lienzos, ofrece a la par, la fuerza de su solvencia plástica y la seducción que la armonía y la lírica producen en la forma, la línea y el color exquisitamente integrados. 

Desde la figuración indigenista de sus primeros años, irá acercándose a la síntesis expresionista y abstracta de su producción posterior, incorporando identidad, rasgos propios, como las sombras verdes de las manos o de la anatomía de algunas de sus obras, como la maternidad andina, que recuerdan al fauvismo, sobre todo a su líder MATISSE o AUGUST MACKE. Sin embargo, el maestro boliviano personaliza este detalle mediante el tratamiento de la luz, con un tratamiento efectivo en el modelado de las formas.

 El ritmo de la belleza de sus obras, está marcado por la cadencia visual de su trazo, en la sugestión de la vibración de las luces en consonancia con el color de grandes contrastes, pero que generan una armonía visual que subyuga.

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En la serie de sus obras, “Miradas a la vida”, el maestro Arias, ve un universo más allá de la mirada, ve en lo humano encarnar facetas de la vida y la actitud frente a ella.

 El lirismo de los colores en sus telas, convierten a su pintura en una poesía de atmósferas e imágenes, abstractas o figurativas según sea el caso; las imágenes flotan en el espacio, fluyen de su universo, dando la sensación de un éxtasis de color y armonía, donde llega incluso a la renuncia del volumen en pro de la plástica y la imaginación; un éxtasis de color que es origen y desencadenante de su iconografía tan genuina y personal.

 El maestro boliviano es un iluminado del color, su percepción es tan amplia como aguda su sensibilidad para conjugar unas veces el color y la forma, y otras el color y la nada, para encontrarle sentido a la creación.

 El equilibrio compositivo de sus obras, refleja en el lienzo la riqueza de su mundo interior, sus pinturas están asentadas en juegos de claridad y oscuridad, que nos ofrecen las luces y sombras de los colores que lo protagonizan.

 Los colores para este artista determinan campos y áreas irregulares, unas veces geométricas y otras totalmente espontáneas a la vez que orgánicas, que separan una gama de otra; donde el color libre de la línea y de la forma, expresa las sensaciones de su fuerza interior, dejando que el color inspire a la forma. 

Sus tonalidades, a pesar de la primera impresión que produce el conjunto, no son puras en ningún caso, son el producto de sucesivas capas jugando con colores cálidos y frescos, llevando al máximo el riesgo cromático en la composición y ejecución.

Sus pinceladas están aplicadas mediante trazos espesos y generosos, que suelen ser visibles en los distintos colores que forman el efecto final, ya sea en composiciones figurativas o en atractivas creaciones plásticas no figurativas.

 El grado de madurez que ha alcanzado este pintor en la plástica abstracta, se extiende además en sus otras facetas, como el expresionismo, surrealismo, etc.; y sigue además depurando su vertiente figurativa, incorporando elementos iconográficos indigenistas, y también creando un estilo propio que él denomina “La Robótica”.

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Hablar con el maestro Orlando Arias, es como hablar con un ser encantado y seducido por el duende de la belleza, como si en ese instante fuera tocado por la varita mágica, donde su alma se expresa a través de la creación pictórica, y es ahí, en la línea del pensamiento donde se genera la belleza, donde el arte del color domina el alma humana, donde su creación es arte, es belleza, tanto como los sonidos del color.

En su creación investiga todos los campos posibles de la plástica, explorando nuevos caminos que le lleven al punto donde la creación se hace arte, no se conforma con pintar por pintar, quiere llegar en cada una de sus obras a donde la belleza se manifiesta. En este afán, no ha descuidado el arte figurativo en sus exploraciones abstractas, sintetiza y complementa lo aprendido en ambos caminos estéticos.

 Entre sus obras podemos apreciar cuadros que se encuentran en un punto medio entre lo figurativo y lo abstracto, con detalles que resaltan cada tendencia. En otras obras, se sitúa en el área fronteriza con el expresionismo, conjugando figuración y abstracción, teniendo como vehículo el color.

 Sus obras expresan sensaciones, dicen algo, que es como entiende el pintor la relación con los diferentes elementos que utiliza para dar forma a la composición; en el mismo sentido, su concepción sobre el color, utiliza colores fuertes y suaves en una aplicación arriesgada, donde predomina en algunos casos lo pictórico sobre lo lineal.

 Terminaré diciendo que Arias Morales, es un artista genial, auténtico, que nos deleita con una pincelada eficaz y expresiva, creando una pintura vitalista, donde la potencia de la mancha cromática, sugiere más que representa, donde la profundidad conceptual adquiere un lugar preponderante, gracias a la energía visual que desbordan sus obras y que invitan al espectador a descubrir y crear en su mente, la fantasía que la composición le pueda regalar.

“…..Luego se hizo la luz”

David Mendoza Flores
Periódico “El Correo de Bolivia”, Noviembre 2008
Madrid, España

 

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El pintor boliviano Orlando Arias Morales recorre diferentes países de Europa, Desde que salió de Bolivia hace 25 años, sus lienzos se van exponiendo en galerías de renombre internacional. Hasta el momento hizo mas de 300 exposiciones. La última fue en octubre pasado en el Louvre de París.

 Un “Ciberandino” y “Ciberandinos frente al Dolmen de Dalí” fueron los cuadros que Orlando Arias expuso en el Salón Carrousel Du Louvre de París, el museo del arte y la cultura más famoso del mundo. Arias fue invitado a participar en una exposición junto a otros pintores de renombre internacional.

 Tomás Paredes, presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, sostiene que la obra multidireccional de Orlando Arias “arranca de una figuración indigenista, para pasar a un expresionismo, que deriva a un realismo de desnudos, con magníficos y rotundos dibujos. Luego vendrá un excelente momento dominado por el poscubismo, a continuación una estética de ecos surrealizantes, pintura metafísica, para desembocar en un esplendoroso realismo mágico, que no olvida la abstracción, que es donde se inscribe esta etapa reciente”.  

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Según el mismo crítico “Ciberandinos” es: “Un espejo donde se mira una de las formas plásticas de América Latina, en la actualidad. Una visión boliviana, sin recursos a la cultura de la queja, imbuida por la solidez de una pintura elegante y atractiva, hechicera, legible y que produce placer a los sentidos y excita el pensamiento”

 El año 2007 Orlando Arias participó en la exposición Iberoamericana de pintores contemporáneos. . La misma se llevó a cabo en la Galería Artecovi de Madrid, junto a pintores más representativos de diferentes países de Latinoamérica como Fernando Szyszlo, Perú; Roberto Matta, Chile;Manuel Mendive, Cuba; Julio Zachrisson, Panamá.

 Orlando Arias es un pintor autodidacta, que supo ganarse un espacio en España, Italia, Francia y países de América. Sus lienzos se pasean por las salas más importantes de Europa. La crítica especializada califica con nota alta a Arias. Es un boliviano que supo lograr el respeto de pintores de toda talla y amantes del arte en el lienzo.

XII Premio BMW de Pintura

Por Marco Antonio Barroso
Agregado Cultural
Embajada de Bolivia en España 2007

 

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               XII Premio BMW de Pintura se celebró el día 3 de diciembre a horas 19:30 en el Centro Cultural Casa de Vacas de Retiro de la ciudad de Madrid, (Parque del Retiro). Participaron 500 artistas plásticos, de los cuales fueron seleccionados 39 para exposición, y en la que se destaca Orlando Arias Morales.

               El mencionado Premio fue convocado por primera vez en el mes de abril de 1986 y se ha consolidado a la fecha por su sentido del más puro mecenazgo siendo su principal objetivo, el de promover y apoyar a artistas españoles o residentes en España.

               El señor Luis Asúa Brunt, Concejal – Presidente del Distrito de Retiro de la ciudad de Madrid, presidió el acto inaugural y estuvo acompañado por un representante de la empresa BMW y por el Presidente de la Asociación de Críticos de Arte de Madrid, D. Tomás Paredes.

               Para la edición XXII del Premio BMW de Pintura, se presentaron quinientos (500 ) artistas plásticos, habiendo sido seleccionados por el Jurado treinta y nueve (39) artistas plásticos españoles y extranjeros. Al respecto, únicamente fueron seleccionados cinco artistas plásticos extranjeros: el boliviano, Orlando Arias Morales con la obra Ciberandino, Oleo sobre Lienzo 114 x146 cm. ; Klaus Ohnsmann (Alemania); Mutsumi Miyahara (Japón), Estevan Mortensen (Ecuador) y Said Rajabi (Irán). Asimismo, en la edición XXII BMW de Pintura, participaron artistas infantiles, siendo en su integridad de nacionalidad española.

               En esta ocasión, se hace énfasis en la participación del artista plástico boliviano, D. Orlando Arias Morales que, paulatinamente en el ámbito plástico español por méritos propios va ocupando un sitial. A la fecha, el artista plástico boliviano mencionado se constituye en el único artista boliviano que está descollando en territorio español, aserto que nos permitimos realizar por los comentarios elogiosos de la critica especializada de su obra, la periodicidad de sus presentaciones y el nivel de lo certámenes a los que concurre, trayectoria que la Embajada de Bolivia realiza un permanente seguimiento.