TEÚRGIA ANDINA

Presentación de la exposición de pinturas en IDB Staff Association Art Gallery en Washington, EEUU, del 6 al 17 de junio de 2016. Acto de Inauguración el Lunes 6 de Junio hrs 18:00, toda la comunidad del área metropolitana de Washington DC está invitada a este evento de arte, entrada libre. 1300 New York Ave NW. Washington DC 20577 La entrada a la galería es por la calle 13

Orlando Arias Morales:
Agua/Fuego/Arte/Sueños

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Estas líneas tratan de Bolivia y de un pintor boliviano que reside en España, desde 2004. No es fácil identificar Bolivia y lo boliviano. ¡Estaño, cobre, plata, hombres, soledad! Su diversidad telúrica y étnica, su complejidad, dificulta una visión de conjunto. Un heterogéneo convivir de caracteres, de riquezas y pobrezas, seres y heridas, que opacan una entidad identitaria. Lo que es extensible a su arte y su literatura.   VER MÁS

Noticias

Orlando Arias Morales: Del hombre evolucionado y del color

Creado en Lunes, 04 Mayo 2015 22:09

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GALERÍA GUAYASAMÍN. CASA DE AMÉRICA.

Se inauguró la exposición de óleos y acuarelas del pintor boliviano, Orlando Arias Morales, (Potosí, 1954), en la Galería Guayasamín de la Casa de América, en Madrid, el pasado veintidós de abril y permanecerá abierta hasta el día treinta de mayo próximo venidero.    VER MÁS

EL ARTE EN PERSPECTIVA FILOSÓFICA Y HUMANISTA

Por Enrique Pedrero Muñoz
Doctor en Bellas Artes
Madrid, España 2015

Organizado p03696or la Embajada de Bolivia en España, se inauguró en la Galería Guayasamin, dependiente de la Casa de América, en la capital de España, la exposición de pintura con el titulo “Del hombre evolucionado del color” y en conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra, del artista boliviano, Orlando Arias Morales.        VER MÁS

PINTURA METAFÍSICA

Con motivo de la exposición en la sala Guayasamín de la Casa de América de Madrid

02Palabras de Dn. Benito de Diego González, Miembro de la Asociación Internacional, Española y Madrileña de Críticos de Arte

Conozco a Orlando Arias desde hace algunos años. Y siguiendo su trayectoria y obra he descubierto en Orlando a un personalísimo pintor, con obra prolija, llena de poesía, de misterios y de emociones, al que he referenciado y referencio como un artista de gran personalidad y enorme creatividad. Como un gran pintor.

He comprobado que, además, es un gran hombre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco.                                                                        VER MÁS

CONSTELACIÓN DE COLORES

Con motivo de la exposición en la galería Guayasamín de la Casa de América de Madrid

Intervención de la encargada de negocios de la Embajada de Bolivia Ilse Cé047spedes

Excelentisimos Embajadores, Ilmo. Consul General de Bolivia en Madrid, cuerpo diplomático, señor Director General de Casa America , D. Tomas Poveda, señor D. Benito de Diego Gonzales, Crítico de Arte, invitados especiales, compatriotas bolivianos, amigos todos, buenas tardes, y muchas gracias por acompañarnos hoy aquí, en la inauguración de esta maravillosa exposición de nuestro artista boliviano Orlando Arias Morales.

Esta presentación coincide además con la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra, por lo que no hemos podido encontrar mejor ocasión para rendirle todos los honores.                                                            VER MÁS

Del Hombre Evolucionado y del Color

Por Julia Sáez Angulo
De la Asociación Internacional
de Críticos de Arte. AICA
Madrid, España 2014

Portada

¡La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla!
¡Tú no eres un vil copista, sino un poeta!
(Balzac Honoré: La obra maestra desconocida)

 

            La verdadera literatura es la fantástica, afirmaba el escritor Jorge Luis Borges, frente a la literatura realista que hablaba de lo cotidiano e inmediato. Algo similar cabría decir del arte figurativo; el que nace de la imaginación y la fantasía es más singular, más personal de un artista, que el realista del que sólo busca la mímesis de la naturaleza o del modelo.

             El pintor –también escritor- Orlando Arias Morales (Potosi, Bolivia, 1954) maneja con maestría el concepto, en paralelo al color. De su serie de Ciberandinos, el artista ha pasado a la de Homo Evolutis, dentro del discurso filosófico y humanista que caracteriza su obra. Ortega y Gasset habló en su célebre libro de la deshumanización del arte; Orlando Arias habla en su pintura de la deshumanización del hombre, manipulado por los transhumanistas. La cibernética, la tecnología, la nanotecnología, la robótica, el ciberespacio… están conformando un nuevo tipo de hombre, que puede ser manipulado con más facilidad. Homínidos o androides biológicos, remedo de nuestra biología humana.

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             El pintor andino domina el equilibrio de la forma y el color en sus óleos y acuarelas, para no se dejarse avasallar en exceso por el concepto que las genera. Fondo y forma constituyen la esencia de esta pintura de dibujo imaginativo y fabulado, de cromatismo encendido y brillante. Pintura de génesis en sus propias raíces. Obras de arte que revelan el dominio de un maestro.

             En su iconografía reciente vemos figuras oferentes, cristalizadas, lampadarias, canéforas, cariátides, encastilladas, ensimismadas… Formas y figuras simbólicas que condensan un misterio.

 Si existe un rico mundo cromático, ese es el de Orlando Arias, un pintor silencioso y observador, que sabe lograr la intensidad del color sin caer jamás en la estridencia, que nos ofrece dibujos, figuras nuevas, visionarias y/o proféticas, nacidas del ensueño, el duermevela o la fantasía. En suma, de la imaginación creadora. La suya es una pintura de contemplación de futuro, que él no quiere transcribir plásticamente como amenaza, sino en todo caso como reflexión y advertencia. Pintura más allá de la utopía y la ucronía. Testimonio simbólico que no pierde el aura del arte.

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Homo Evolutis, -hombre evolucionado-, es una serie pictórica nueva en la trayectoria artística de Orlando Arias. Un punto y aparte o quizás una vuelta de tuerca en su creatividad, en el mundo de su pensamiento. Viajero, cosmopolita, hoy afincado en Madrid, el pintor andino se entronca con firmeza en la fecunda familia de artistas como Kandinsky o Paul Klee, creadores de mundos y expertos del color. Una saga noble. Una línea de artífices que renuevan la manera de ver el arte, sin apartarlo de una de sus cimas, la belleza. El arte no existe. Sólo existen los artistas, dice Ernst Gombrich en su Historia del Arte (1950). Los artistas que generan una obra con identidad propia, como es el caso de Orlando Arias.

Julia Sáez-Angulo
De la Asociación Internacional
de Críticos de Arte. AICA
Madrid, España 2014

Orlando Arias, la densidad del color, la esencia onírica y la mirada más allá

Por Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
Marzo de 2007 – Madrid, España

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               Orlando Arias, la densidad del color, la esencia onírica y la mirada más allá de los límites. Consciente de la delimitación física, juega con las palabras del color sin importarle sus reales alcances, porque se adentra en la eficiencia de la forma, en la delimitación de su desarrollo, cuando a través de la densidad se mimetiza con otras sensualidades.

               Desnudos de mujeres, caras indígenas, serie Hojas y alegorías, mundo surreal de personajes expresivos, que forman parte de los vestigios de la memoria, de los alcances de sus profundidades reales.

               Sus desnudos son densos, porque conforman el cuerpo de la mujer mostrándola como una musa que irradia vibración para la inspiración. Pero también lo utilizan como fuerza emblemática, como nexo de unión del secreto del mundo que genera determinación.

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               Sus obras expresionistas se entrelazan con las composiciones oníricas y surreales, de personajes inventados, pero reales, existen, no solo en la imaginación, sino también en la vibración de una realidad que se resiste a ser mirada por el artista boliviano tal cual es. 

               Es un contemplador nato, busca consolidar atmósferas densas, de dinámica lenta, en las que el tiempo parece haberse detenido, en las que la densidad de la materia y el tratamiento específico por capas del color destacan.

               La actitud del creador latinoamericano residente en Madrid de ir más allá de sus circunstancias, de sus pequeños e insignificantes detalles, aquellos que son parte fundamental de una historia que es suya, que surge de su interior más elaborado, en el que todo se mezcla, es fundamental para entender su proyección simbólica.

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               Destaca el color sensual, pasional, dulce y acariciador a la vez, indaga en los contrastes, en  las atmósferas que detallan indígenas, también muestran personajes de un mundo del futuro, que ahonda su mirada en la historia y que se recrean más allá de sus alcances inmediatos.

               Su mirada aguda, oscila entre la actitud naif y sensible, pasando por la evidencia de la materia, en la que se recrea, afirmando su terrestreidad, remarcando sus ascendencias más específicas, tratando de conquistar mundos de calculada sutilidad.

               Es constante en la búsqueda de otros mundos, vivencias oníricas, de personajes, matices y seres, que son producto de un subconsciente que el creador latino hace consciente, concentrándose, por ejemplo, en la Serie Hojas, en la alegoría del símbolo.

               Es un poeta que capta instantes, que vive el momento, que se embriaga de perfumes sensibles, de situaciones generadas a partir de una convivencia que se exhibe con determinada contención, pero que es, a todas luces, producto de su visión del momento.

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               Determina instantes, siendo silencioso en el procedimiento empleado, tranquilo y calculador, porque es un pintor de detalles, de escenas e instantes y situaciones, a los que hay que generar el necesario ambiente. 

               Simulador de escenarios, construye, delimita y configura estructuras que le permiten desarrollar sus fantasías, más allá de las preocupaciones, dado que su obra es, esencialmente, onírica.

               Busca para encontrar más allá de las circunstancias, en línea con la determinación de la evidencia, con la formulación de la esencia poética de la propia existencia. Es decir que va más lejos de lo que ocurre, porque simplifica desarrollo, capturando detalles,  buscando comunicarnos sus alegorías estudiadas, que se instruyen a partir de ejemplos situados en lo fantasioso, otros más sutiles, los más estructurados en la cima de lo invisible, transmutador auténtico de diferentes épocas que se suceden unas a otras, producto de la voluntad de cambio contenida en la pléyade de momentos.

               Mezcla historias, permitiéndose avanzar más allá de los detalles, pero, a la vez,  buscando ser coherente en lo impreciso, porque lo metafísico está implícito en lo biológico, verdadera concreción de los parámetros contenidos en la propia visión de la trascendencia.

               Es un pintor que va más allá de la anécdota, detallista, profundizador de evidencias, transformándolas hacia la complejidad pleidiana de momentos. Es decir que capta instantes a partir de reminiscencias históricas, de segundos contenidos en la profundidad de los desarrollos y evoluciones, que son parte de una esencia divina en lo humano y sutil en la permuta de la materia.

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               Emplea el color como paje alabardero, como introductor de momentos, contenidos en instantes, en fenómenos de diferentes consideraciones ambiguas, en las que la figura del laberinto aparece con toda rotundidad. Un laberinto sutil, pero firme, estructurado de tal guisa que es parte de la expresividad de lo recurrente, de la sutilidad de lo concreto.

               Orlando Arias es un metafísico que profundiza en lo surreal, para instalarse en la prodigiosa evidencia de lo que existe, en una circunstancia más profunda que la esencia onírica y más próxima a la mirada del más allá.

               De lo denso, calidez del instante onírico, ojo de Dios que conecta con la voluntad de persistencia, porque lo denso es concreto y lo concreto es el lleno, parte del vacío, que se encuentra en el espacio.

               Su aportación a la pintura contemporánea se basa en su actitud fantástica de cara a la vida, dado que tiene la habilidad de mezclar puertas y sellos enigmáticos en un mismo contexto.

La explosión del color y el Universo imaginario de Orlando Arias Morales

Por Jorge Ernesto Ibáñez Vergara
Poeta, Promotor y Crítico de Arte
Mayo de 2007 – Madrid, España

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               Razonar la obra de un pintor es difícil, interpretarla lo es aún más; abordar en crítica la obra del maestro D. Orlando Arias Morales no es tarea fácil, por lo que dejaré que la imaginación de quien la contempla vuele como una mariposa que va tejiendo sueños en una flor, mientras tanto, yo intentaré adentrarme en el universo del pintor para que mi sentido común y la admiración que le tengo a este boliviano universal, descifren en mi pluma la esencia del arte que en esta ocasión nos presenta

               Empezaré por decir que es una muestra valiente y arriesgada, con la certidumbre de que a su indomable vanguardia artística la protegen unas bases seguras y sólidas, bases consolidadas en una maestría aquilatada a través del tiempo y su andadura llevando su arte por el mundo.

               En estos tiempos  que corren, en que todo se robotiza, en que la máquina sustituye al hombre, haciendo que sea prescindible en un mundo de humanos con el pretexto de que es más rápida, más precisa y más fuerte, el hombre se robotiza, trata de imitar a la máquina y actúa como un robot, deshumanizando su comportamiento, dando origen al hombre robot, al hombre máquina y como tal a una sociedad robotizada.

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                Arias Morales con su robótica nos deja una buena muestra de que el arte sigue vivo, que aunque parezca que en la plástica todo está dicho, todo está hecho, él nos sorprende en esta serie “De Robótica” con obras destinadas a trascender el tiempo, en las que nos recrea robots humanizados conspirando contra lo humano, que bien podrían ser humanos investidos de robots conspirando para dominarlo todo.

               En la recreación de estos robots, deja traslucir en la imaginación, un mundo nuestro, un mundo humano, donde las formas mutando en máquinas llevan a la línea a buscar el personaje en el imaginario del artista, para conseguir su propia iconografía que  por su geometría sigue de lejos los linderos del cubismo picasiano, para expresar un sentir, una idea, la suya, dejando que su impronta vista los planos con una pincelada segura, equilibrada y eficaz, donde tienen cabida todas las gamas de colores, para que la composición tome vida en el universo del pintor, “La Robótica”.

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               La atmósfera en este conjunto de obras tienen como sello de identidad una hermosa explosión de color, diría más bien, una sinfonía de colores, donde el pintor no escatima nada a su imaginación a la hora de crear, subiéndose en el vuelo de su pincel, para dejar que éste busque el duende de la creación, para que los pigmentos encuentren su sitio en el lienzo, para que la belleza vaya de parto en su encuentro con el color; sin duda su arte, arte puro.

               El maestro Orlando Arias, abanderando su robótica, nos hace una propuesta nueva, innovadora; obra en su conjunto sencillamente genial, en la que nos introduce en un universo imaginario, donde los robots son los protagonistas, donde pareciera advertirnos que estamos dejando que la máquina gobierne nuestras vidas, o bien, que los humanos nos estamos robotizando tanto, que vamos como máquinas.

               Excelente trabajo realizado, que además de estar técnicamente muy logrado y llevar al color a su máxima expresión, permite al observador adentrarse en la obra y hacer una reflexión de lo robotizados que vamos  por la vida.

               Para terminar, hacer referencia, que no se equivocó el poeta colombiano Federico Villegas Barrientos,  cuando dijo en el año 1995, refiriéndose a Orlando Arias: “Antepongo este sermón de esencia de sándalo, para expresar y esperar de quien ha sido como describo el pintor que demostrará en un futuro no lejano una obra que por madura y brillante caerá del árbol de su vida para gloria de su patria, como Colombia tiene la gloria de un Fernando Botero y Ecuador un Guayasamín,  Bolivia tendrá un Arias. Amén”.

Mesa redonda en torno al pintor y escritor Orlando Arias Morales

 

Con motivo de la exposición del artista boliviano, residente en Madrid, Orlando Arias en el centro cultural Nicolás Salmerón de Madrid, el día 10 de octubre de 2013, se ha llevado a cabo una mesa redonda en la que se debatió sobre su pintura colorista y hermosa, también se habló de su novela “Los Sueños de Alejandro e Isabel”. La exposición fue comisariada por Manoli Ruiz.
Los intervinientes en la mesa redonda fueron Tomás Paredes, presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA,  los críticos de arte Benito de Diego y Jesús Cobo y Evangelina Navia Villegas, Encargada de asuntos culturales de la Embajada de Bolivia en España.

Tomás Paredes Romero dijo: “El motivo que nos reúne es hablar de la obra de Orlando Arias Morales, es un pintor y escritor boliviano, nació en Potosí, vive en España desde hace nueve años, aquí ha hecho una buena parte de su obra plástica…. Al poco de llegar se le hizo una exposición en la fundación de Artecovi donde presentó su obra de ciberandinos, que eran como personas cibernéticas ubicados en el mundo andino eran unas obras preciosas, se le hizo un catálogo donde anotamos la calidad que tenían las obras, Orlando ha seguido trabajando y luego ha publicado una novela que ahora se va hacer una segunda edición”

“Un ser encantado por la belleza”

Evangelina Navia Villegas expuso: “Vi un poco lo que Orlando está haciendo, … me voy a acoger un poco de algunas ideas que han ido marcando, nuestro pintor boliviano llamado el hechicero del color, que en esta exposición ha sido llamado así, como bien dice Jorge Ernesto Ibañez Vergara, poeta y crítico de arte “Hablar con el maestro Orlando Arias, es como hablar con un ser encantado y seducido por el duende de la belleza, como si en ese instante fuera tocado por la varita mágica, donde su alma se expresa a través de la creación pictórica, y es ahí, en la línea del pensamiento donde se genera la belleza, donde el arte del color domina el alma humana, donde su creación es arte, es belleza, tanto como los sonidos del color”…. Yo quiero concentrarme en tres elementos que a mi me llaman la atención y me sobrecogen de Orlando Arias, uno de esos elementos que está muy presente en su obra son sus raíces que se expresan sus colores, estos colores que son la esencia de su identidad y representan sus ancestros y la diversidad de su tierra boliviana que está enraizada en la hondura de su naturaleza y en el espíritu artístico, esto es un tema clave en la obra de Orlando y aunque dejó Bolivia hace mucho tiempo, muy jovencito, la patria le acompaña calladamente como una sospecha o un atisbo de sus creaciones ….. sus obras vienen a ser del trópico como de las alturas, el colorido intenso y de contrastes, contrastes armoniosos, delicados y a la vez contundentes para marcar espacios y esencias, su pensamiento siempre inquieto, inquisidor en busca de verdades para plasmar sus convicciones y propuestas en un crecimiento espiritual….. otro elemento que también me ha llamado la atención de Orlando es su silencio y su sencillez humana que de alguna forma contrasta con el color y fuerza de sus obras… otro de los elementos que también es importante en Orlando es el sentimiento, su experiencia de vida, no solo en su patria…”

Novela “Los Sueños de Alejandro e Isabel”

Intervención de Benito de Diego González, poeta y escritor:  Vamos hablar un poco de la novela “Los Sueños de Alejandro e Isabel” que es la obra de Orlando Arias que ya ha publicado y está ya la segunda edición corregida y aumentada. Conozco a Orlando Arias desde hace algunos años, este conocimiento vino de la mano de mi querida compañera de la Asociación Española de Críticos de Arte, infatigable animadora cultural Manoli Ruíz, asistí a una exposición de pintura de Orlando de donde ella era comisaria como lo es también de esta exposición, desde entonces para mi Orlando es un personalísimo pintor, con obra prolija, llena de poesía, de misterios y de emo­ciones, al que referencié como un gran artista. Des­pués he comprobado que además es un gran hom­bre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco; sen­sible, altruista y compasivo, 

               Orlando Arias Morales, es pintor pero también escritor, en ambas facetas nos trae la riqueza de los colores del valle boliviano donde se sitúa su Potosí natal, nació en 1954, inició una fructífera carrera con exposiciones desde 1976 en las más importantes ciudades de Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Chile, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Francia y España

               Orlando Arias es, como se ve, un espíritu cosmopolita y además un soñador. Al igual que en su pintura, en “Los sueños de Alejandro y de Isabel”, el autor se expresa en un meta-realismo, que supera la memoria de los sueños, para introducirse en los espacios de la fantasía.

               La historia que cuenta en su libro, en parte crónica de un tiempo y de una sociedad, tiene sus raíces, no solo en el Valle de donde es oriundo, sino también, como él dice, “en el influjo que los ances­tros ejercen sobre el alma de cada uno”, ya que, en efecto, su narración es muy propia de aquellos paí­ses andinos, en los que transcurrió su infancia y sus primeras impresiones vitales, de las que toda per­sona es feudataria.   

               En la obra de Orlando Arias, como en su pintura, aparecen los colores que dan vida a un ri­quísimo mundo cromático, alimentado permanen­temente por la realidad folklórica y popular de su país. Orlando Arias es además y sobre todo un altruista, que ama a sus próximos y a sus lejanos. A su prójimo, a sus hermanos. A la Humanidad. La compasión es su virtud relevante. Iluminado por ella ha concebido la historia que da contenido a su libro y la ha plasmado con el arre­bato que da la pasión.  Es una crónica apasionada del quehacer de dos seres entregados a hacer el bien y ha impedir el mal que la injusticia supone

               La obra se desenvuelve entre el natu­ralismo de la experiencia más escueto y la fantasía más exuberante, que va desde, (sigamos a Italo Cal­vino), lo fantástico visionario a lo fantástico mental, no despreciando la ciencia ficción, por dos vías que se entrecruzan en el transcurso de la peripecia del relato y que es explicada mediante el monólogo continuado de un narrador omnisciente. Finalmente la narración toma un sesgo sorprendente, que de alguna forma nos remite al universo kafkiano, de cuyo espíritu está impregnada toda la obra, al unir lo fantástico y lo verdadero en una acción proyec­tada a un futuro nebuloso.

                Son muchos los personajes, tanto reales como oníricos. Sin embrago el autor prescinde de cualquier diálogo interpersonal. El único diálogo existente es el que el autor establece con el lector al que dirige sus palabras y pensamientos.

               La obra recoge las utopías que de un humanismo radical y fabiano, puro e ingenuo, en el que se desgranan los paradigmas de una sociedad, en la que la injusticia es doblegada por el tesón de quienes hacen de la justicia su arma y armadura contra el poder y el egoísmo.

               La lectura y la comprensión del texto son inmediatas, sin complicaciones estilísticas, que pu­dieren difuminar y entorpecer el discernimiento del mensaje y el autor lo consigue mediante el empleo de un léxico directo y sencillo.

               El relato, siguiendo un proceso diacrónico, está compuesto por un caleidoscopio de escenas que explican las historias de los dos protagonistas, Isabel y Alejandro, a los que las circunstancias unen y así continúan hasta más allá del fin de la narración, que está plena de inocencia.

               La peripecia de Isabel está narrada en un estilo radicalmente realista, naturalista, en el que no se ahorran los detalles de la crueldad, a los que puede llegar el egoísmo de los poderosos, en su relación con sus semejantes, según la experiencia nos demuestra día a día y podemos constatar, si nos mantenemos atentos al clamor de los oprimidos.

               Alejandro es coprotagonista de la historia de Isabel, pero al mismo tiempo es protagonista de la historia que en los sueños tiene, en los que aparece como caballero de Camelot valedor y salvador de Isabel, a la que acechan peligros innúmeros e inimaginables. Solo imaginables en el mundo onírico en el que el protagonista se desenvuelve. Así como la historia de Isabel es una imagen fiel de los acontecimientos reales que componen  su entramado, los sueños de Alejandro constituyen una gran metáfora con la que el autor describe la lucha por conseguir los ideales del protagonista entre los que destaca su afán por salvar y proteger a su señora. La narración puede leerse de corrido, siguiendo su discurrir cronológico, o puede leerse abriendo el libro por cualquier capítulo, pues que cada uno de ellos constituyen de por si un relato en el que se da, según la preceptiva clásica: Un planteamiento, un nudo y un desenlace.

               A esta obra, por tanto, (yo diría, que a toda narrativa), hay que acercarse con actitud meditativa e, incluso, introspectiva, para llegar a descubrir la esencia y el fundamento de toda proposición, sea racional o ideal, que en ella se explicita. Es decir, debemos abordar su lectura con una disposición intelectual abierta a las consecuencias del impacto, inmediato y subsiguiente, que pueda producirnos, para aprovechar aquello que el texto y el contexto nos propone y vibrar y emocionarnos con ello. Aceptado esto, entiendo, con el autor, que es así como el futuro lector debe acercarse a esta narración, y solo bajo esta óptica, ha de entenderse la advertencia que nos hace en la Introducción a la narración, cuando escribe: “hay que leerla con mente abierta, receptiva, sin prejuicios de ninguna clase, desprovisto de todo interés personal y hacer volar a nuestra imaginación, para capturar la magia y los misterios que encierra el Universo”.

 

 Pintor meta-realista

 Intervención del poeta Jesús Cobo: “En las pinturas de Orlando, los temas tienen un protagonismo esencial que nos cultiva de alguna forma, cuando yo veía los temas de sus últimas exposiciones, digo pero este hombre qué nos quiere decir, qué nos propone, su pintura es una queja? es un lamento? El simbolismo que tiene esta pintura supone una propuesta de cambio? Hay que tener en cuenta que la humanidad lamentablemente ha sufrido transformaciones terribles, la historia ha conocido períodos de enorme inhumanidad, …. podemos pensar que este tipo de situaciones están superadas, pero desgraciadamente nos encontramos con una situación nueva en que lo inhumano ha sido sustituido por la des-humanidad, veo en la pintura de Orlando un intento agónico de lucha contra los terribles espacios de deshumanización, contra las torres de soledad de nuestro tiempo. Existe después otra cosa que me ha llamado mucha la atención, no en esta fase que podemos llamar conceptual de los temas sino una fase expresiva el tratamiento que tiene de la forma, es un gran hacedor de formas,  …, Orlando es un hombre que lucha por los conceptos, como ofrece simbolismos más o menos intangibles pero que el controla y domina y para los que buscan formas adecuadas. La búsqueda de la forma en Orlando es interesantísimo, es un proceso que no que no conozco, que no controlo, que me falta conocimiento y él en su forma de elaborar que se ve en su obra, es un hombre que lucha con la forma y que busca no una nueva vestidura para el concepto, sino su forma exacta …. He pensado mucho si Orlando arias es un pintor surrealista, entendiendo sus orígenes como sobre-realismo o super-realismo, me parece que Benito a dado con la palabra adecuada, me ha gustado mucho que ha fijado como meta-realismo, creo que eso es esencial pensar que estamos ante un pintor meta-realista que utiliza fórmulas mucho más elaboradas ….. el color me parece en Orlando un complemento esencial de la forma, en el fondo él entiende el color como parte de la forma, no voy hablar de la composición ni voy hablar del color, pero si quiero referirme a una sintaxis muy importante, una sintaxis brevemente agresiva ante el espectador de las obras de Orlando, es un sintaxis de ritmos, él tiene unos ritmos muy peculiares, son las que hacen tan atractivas sus obras y sus pinturas …. Aparte los componentes puramente artísticos que puede haber en ella y que pueda tener en su personalidad, en su temperamento lo que verdaderamente le hace un pintor, un enorme pintor que sabe lo que pinta y que controla lo que pinta, en ese sentido tiene una sintaxis muy infinita, pero verdaderamente atractiva   … está reflejado en mi sencilla opinión de viejo aficionado de la obra de un artista importante de una cultura, de nuestra cultura que está muy integrada …”

Cierre del acto

Tomás Paredes, concluyó: “Yo quería aportar alguna idea respecto a lo que se ha dicho con respecto a la obra de Orlando y sobre todo es su relación que tiene con el mundo andino, con Bolivia que Waldo Frank lo definía como “el trozo de tierra más rica del mundo pisado por los pies desnudos más pobres del mundo”, me parece que era una metáfora que hacía, hoy Bolivia tiene otra realidad, pero hay personas que también están fuera un poco trashumante como Orlando que ha nacido en Potosí y que vivió en Cochabamba, que expuso en Oruro, pero luego se fue a Colombia, ha sido un poco trota camino, que recae en Italia y que expone en Florencia, si estamos hablando de un hombre con una trayectoria larga, de Florencia salta a Barcelona, de Barcelona viene a Madrid y aquí emprende otro tipo de pintura, pero es bonito ver esa relación con el mundo andino, tiene una serie de cuadros que llama serie abstracta o son la mayoría abstractos, pues sin embargo en uno hay una cabeza absolutamente andina y está mezclando la figuración con la abstracción, el concepto con el sentimiento, sus raíces con una forma digamos con un sentimiento global y quiero resaltar porque soy anti globalización, yo creo que la globalización es una estupidez que el mundo se ha marcado, no solo aquí, el mundo de hoy es global, pero para qué queremos viajar si vamos a ver las mismas cosas, para qué queremos ir a la India si no vamos a descubrir nada porque las generaciones jóvenes hacen lo mismo que aquí, pretenden lo mismo que aquí, lo mismo puedo decir de todos los países, entonces es de muy alabar que las raíces de unas personas que se justifiquen y se viven cien en sus obra …. Por eso quería resaltar esta idea de Orlando porque me parece admirable que uno vea esa pintura y tenga que decir que es un personaje andino el autor, puede ser boliviano o puede ser los andes, ahí se ve una idea, es de valorar, por ejemplo cómo se va valorar una obra de Gabriel García Márquez cuando escribe “Cien años de soledad”, si lo que está contando es el submundo y el mundo, está contando la forma de ser del Caribe, eso no se puede globalizar, eso se da allí y un hombre con una mano maestra hace pues una novela magistral, como Orlando pinta lo que allí ve y lo que allí recuerda porque ha estado en muchas partes del mundo, pero es muy bueno esa relación con su país de origen y aunque España lo ha acogido con fraternidad, con simpatía, …. Cada arte tiene que tener la seña de identidad donde nace, es decir según su tradición porque si no sería un arte importado”.

Hechicero del color

Manoli Ruiz Berrio
Asociación Española, Internacional y
Madrileña de Críticos de Arte
Madrid, 11.09.2013

 

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Orlando Arias, Potosí, Bolivia 1954, es de esa clase de personas que desde sus comienzos se ha adaptado a todas las circunstancias que han rodeado su vida, aprovechando de todos y cada uno de los momentos lo mejor para su crecimiento en el mundo artístico e intelectual.

Desde muy joven y después de realizar estudios en diversas escuelas universitarias, decidió salir de su país, viajó a Ecuador, Colombia y a varios otros países del continente americano, llega a Europa y permanece en Italia un tiempo, para más tarde establecerse en España. Desde el año 2004 ubicado en Madrid, ha realizado varias exposiciones individuales y/o colectivas con trascendencia internacional.

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     En este momento, con una selección de su obra más reciente se dispone a preparar un nuevo evento     expositivo individual. Ha sido invitado por “arte y artistas” y el Centro Cultural Nicolás Salmerón, del         distrito de Chamartín, a tomar parte en” la semana intercultural” que abarca una serie de actos                    culturales muy importantes..

     Hablar de Orlando Arias es referirse a una persona involucrada en diversos aspectos del mundo de la      cultura: arte, poesía, literatura; recientemente ha presentado una novela “los sueños de Alejandro e       Isabel”, el contenido está comprometida con la sociedad, con sus problemas y con el carácter que             adquieren ciertos actos sobre los seres humanos, llevándolos al caos y a la ruina. Con sus sueños y           sus perlas doradas, conseguidas en cada triunfo, da un valor en primera escala a la sensibilidad, a la         vida con mayúsculas, donde alberga a todo ser humano, sin diferencia de clases ni color. Como                   persona que está muy cerca del artista en todos sus avatares, me cabe decir que estamos ante un ser     humano de cualidades extraordinarias, ¡ojalá! una gran parte de la sociedad fuera así… es halagador         para los que estamos cerca de él, compartir tertulias, exposiciones, sus libros…

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Como pintor, tiene una paleta extraordinaria, llena de color y matices, desde los fondos que
armoniza sin que nada sea discordante, hasta esas figuras estilizadas que dibuja y desdibuja,
y que se asemejan a la estructura y montaje de una gran escena de teatro, donde el primer
actor tiene la misma representación que los que le rodean, y su composición final es cuando
están disponibles para levantar el telón.

Ha tenido épocas en su pintura muy diferentes, pero desde muy temprana edad, ha hecho
de la pintura su mundo y de ese mundo un arte portentoso.  Desde sus realismos

mágicos, costumbristas, coloristas, alegorías de su país, hasta los ciberandinos, esos robots
con los que el compara a la sociedad en que vivimos. Las abstracciones, magníficas de
composición, de color, con unas veladuras que hacen honor a su categoría de “maestro del color”.

La obra que hoy nos presenta, es totalmente nueva, diferente, un surrealismo mágico que
nos recuerda a lo sencillo, a lo etéreo en la figura, sus máscaras definen el escenario de su
teatro mágico, pero todo con una profusión de tonalidades que sin duda dejan constancia
de la identidad de su paleta.